d) Cuadro Comp. Jesús

 “La Virgen arropando a la Compañía de Jesús"
                                                                        https://sites.google.com/site/parroquiadesanmiguelvalladolid/historia/d-cuadro-comp-jesus/Foto.Final.JPG

Presentación del cuadro (D. Javier Carlos Gómez Gómez)

 Sr. Vicario

Señoras y señores

    Es para esta comunidad de san Miguel y San Nicolás un motivo de alegría poder presentar el cuadro de “La Virgen arropando a la Compañía de Jesús” que ha sido restaurado por Don Carlos Blanco Rey, vinculado a esta parroquia desde niño por el hecho de que sus padres viven en una calle que corresponde a esta Parroquia. No ha sido la primera vez que Carlos ha intervenido en la restauración de algunas obras de arte de nuestro patrimonio.     

   Sentimos como una responsabilidad, que no se puede eludir, la conservación del patrimonio, que hemos recibido de nuestros mayores y que deseamos transmitir a las futuras generaciones, en el mejor estado posible. El arte que hay en nuestra iglesia es testigo de la religiosidad profunda que animaba la vida de nuestros mayores; y pone de manifiesto como, desde el arte, llegaban al encuentro con Dios. Somos conscientes que, también ahora en un momento de debilitamiento religiosos, las expresividad de cuadros e imágenes provocan la pregunta religiosa.

    Por eso, a pesar de las dificultades económicas, tenemos el compromiso de dedicar todos los años una partida en nuestro presupuesto para la mejora y conservación de algunas dependencias, cuadros o esculturas. El año pasado, en el mes de septiembre, presentábamos la limpieza que se había hecho en el trampantojo de esta sacristía; y que supuso un desembolso fuerte que exigió a la comunidad parroquial dedicar varios años a ahorrar los fondos necesarios. Es justo reconocer que la intervención en esta obra, que ahora presentamos, ha sido mucho más fácil gracias a una propuesta del  restaurador que, generosamente, ha donado la mano de obra y ha propuesto cobrar solamente los materiales utilizados.

      Deseamos, como comunidad cristiana, poder ofrecer a nuestra ciudad y a cuantos la visitan un espacio en el que poder disfrutar de la belleza del arte. Son frecuentes las visitas de catedráticos y profesores de arte, muchas veces con sus alumnos. Ellos nos enseñan a querer y valorar lo que hay en este Templo.

      Otras visitas están organizadas desde los centros cívicos, colegios, organizaciones culturales, asociaciones de padres o excursiones que llegan a Valladolid.

    Nos gustaría estrechar más la colaboración con el Ayuntamiento y, desde las oficinas de turismo, ofrecer a cuantos visitan la ciudad la posibilidad de contemplar, entre otras obras, la impresionante colección de esculturas de Gregorio Fernández que hay en esta iglesia. Sería un acierto recuperar ese concierto que había con algunas iglesias para que estuvieran abiertas en verano, vacaciones y puentes con un horario más amplio para que el turista tuviera más facilidad para realizar visitas.

     Gracias a todos los que habéis podido asistir a este sencillo acto de presentación. Vuestra presencia es la mejor manera de expresar el deseo de colaborar juntos en beneficio de esta ciudad de Valladolid que tiene tanto que ofrecer a los que gustan de practicar el turismo interior.

 

 (Jesús Manuel Losa Hernández):

 Virgen amparando o protegiendo a los santos de la Compañía de Jesús.

“VIRGEN ARROPANDO A LA COMPAÑÍA DE JESÚS”

Buenos días.

    En esta Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián, están ubicados en los laterales del crucero de la Iglesia, cuatro grandes lienzos que poseen marcos denominados de “piedras y gallones”, uno de esos cuatro lienzos, es el que contemplamos hoy aquí restaurado que podríamos titular “Virgen arropando o amparando a los santos de la Compañía de Jesús”, no hay constancia del autor que lo pintó, se le puede datar dentro del primer cuarto del siglo XVII, de estilo barroco.
    En origen este edificio en el que nos encontramos, fue casa Profesa de la Compañía de Jesús, hasta que en el año 1767, el Rey Carlos III confisca los bienes de los jesuitas, y mediante una Real Cédula en el año 1775 pasa a ocuparlo las parroquias de San Miguel y de San Julián, hasta la actualidad, y durante estos siglos se han ido conservando y restaurando las obras de arte que contiene.
    Hoy contemplamos, una de estas obras herencia de los jesuitas, recuperada y restaurada:
Los jesuitas celebran el día 22 de abril la fiesta de Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús, porque ese día hizo los votos solemnes San Ignacio.
    La fiesta de hoy no solo es importante para los jesuitas por lo que la Virgen significa para la Compañía (y por extensión para toda la Iglesia) sino por lo que significó para san Ignacio de Loyola.
    Los pasos mayores de su vida de fe y de entrega hacia los demás los dio siempre acompañado por la Virgen en días o lugares señalados.
    Se ve cómo la Virgen ha sido la guía de la Compañía en todo este tiempo, ya que lo era del propio Ignacio. 
    En este cuadro la imagen de la Virgen María ocupa un lugar central, como Madre de Dios y de todos los hombres, Virgen intercesora y protectora del género humano, se expresa en lo que en iconografía se denomina “Virgen del Amparo o de la Misericordia”. Es la Virgen que abre su manto para proteger a todos sus devotos bajo él.
    Este cuadro de la iglesia de san Miguel el Real de Valladolid, expresa perfectamente la idea de María como “refugio universal”, mantiene las características de este tipo de representación mariana, con ángeles que sujetan el manto y otros que contemplan la escena que bajo él se desarrolla. Remarca el papel de María como Mediadora, la presencia de Dios Padre sobre ella que igualmente abre sus brazos acogiendo a aquellos que María protege bajo la bóveda celeste formada por el manto de la Virgen, dónde vemos varios santos que pertenecen a la Compañía de Jesús, por lo cual se remarca el carácter protector de la orden y sus miembros por parte de la Madre de Dios.
    La Virgen se presenta sobre un pedestal y con una escala ligeramente mayor que los santos, remarcando su carácter único, aparece vestida con los colores que desde antiguo se asocian a la representación de María Inmaculada. Viste camisa blanca y túnica roja, con manto azul, estando coronada de doce estrellas.
    El carácter mediador y protector de María no queda reducido a la Compañía de Jesús, así se nos indica, al no marcarse por los lados los límites del manto de misericordia y protección de nuestra Madre.
    Lógicamente de entre los santos representados y reconocibles, destacan dos que nuestra Madre toca con sus manos protectoras: san Ignacio de Loyola a la derecha de la Virgen con un libro con la inscripción “Ad maiore Dei Gloria”, y a la izquierda, san Francisco Javier. Junto a San Ignacio, está san Carlos Borromeo, que fue cardenal y arzobispo de Milán, va vestido con el color rojo característico, por delante de él san Francisco de Borja que fue uno de los generales de los jesuitas y era tío de doña Magdalena de Borja tan unida a esta casa profesa de Valladolid; también están los jesuitas mártires del Japón con las cruces características que llevan siempre en sus representaciones. Al otro lado con san Francisco Javier, vemos a los jóvenes San Estanislao de Kostka y san Luís Gonzaga en primer plano, y detrás otros santos jesuitas.
    Esto es lo que he querido transmitir de este cuadro, y que contare más resumido en las visitas guiadas que yo hago a esta casa y a las obras de arte que son muchas.